'Dame más rock, nena': Black Rebel Motorcycle Club en Niceto Club
La banda de San Francisco demolió Buenos Aires en su segunda fecha consecutiva.
En su tercera visita a nuestro país, los Black Rebel Motorcycle Club dieron una lección de rock and roll en dos noches seguidas. La de anoche, la segunda, replicó casi de manera idéntica la lista de temas y la duración de la primera: fueron veinticuatro canciones explosivas en un poco más de dos horas que dejaron oídos zumbando felices.
Arrancaron tranquilos y puntuales, apenas pasadas las diez de la noche, con “War Machine”, de su último disco “Beat the devil's tattoo”, y continuaron con el tema que da título a ese disco para levantar una noche que no bajó en ningún momento y alcanzó un poderoso clímax de guitarras y ruido entre luces rojas con “Whatever happened to my rock and roll” (“¿Qué pasó con mi rock and roll?”), dejando muy claro que estaba ahí y en ninguna otra parte.
Luego volvieron con los bises: una versión acústica de “Howl”, la contagiosa “Spread your love” que invitó al pogo pasadas las doce de la noche: para el rock no hay cansancio, parece. El sonido parecía emanar de todas partes; de las paredes, del piso y del techo, al punto de hacernos preguntar si realmente eran sólo tres personas en el escenario. El dúo de Peter Hayes y Robert Levon Been (a quien corearon “Roberto” varias veces), muy bien acompañados por el impecable beat de la baterista Leah Shapiro, parecía reproducirse para sonar con la potencia de veinte guitarras, no dos.
Hacia el final, Robert bajó unos escalones hacia la audiencia mientras aporreaba su guitarra con fuerza y todos se acercaron: quedó muy claro que el romance entre BRMC y el público argentino es más que correspondido. Todos los presentes perdieron un poco de audición en estos shows, pero la reacción fue unánime: que vengan cuando quieran a darnos más rock.