En el día de su cumpleaños número 53, no queríamos dejar pasar la oportunidad de volver a repasar la carrera de Gustavo Cerati, un músico del linaje de Spinetta o Charly García, esos que cambiaron el rumbo del rock nacional.
Gustavo hoy permanece inconsciente en la Clínica Alcla, y lo último que supimos fue cuando se cumplieron dos años de su accidente cerebrovascular: no parece manifestar sufrimiento, responde a estímulos musicales, tiene buen estado nutricional y se mantiene estable.
Del futuro poco puede decirse, pero al mirar atrás hay mucho para comentar de la exitosa y fértil carrera de un músico que se separó de los demás por su creatividad, su nivel artístico y su constante producción.
Su interés en la música se remonta al colegio secundario, donde formó grupos y ganó un concurso de canción navideña en Canal 9. Pero no fue hasta que en 1982 profundizó su amistad con "Zeta" Bosio que decidió armar una banda de verdad. En esa época anterior a Soda, participaron de varios proyectos, entre ellos uno con Andrés Calamaro. Con Zeta compartían el gusto por The Police y ellos fueron la inspiración. Al encontrarse con Charly Alberti, se había formado un triángulo con una mística irrompible.
Junto a Soda fueron siete los álbumes: "Soda Stereo" (1984), "Nada personal" (1985), "Signos" (1986), "Doble vida" (1988), "Canción animal" (1990), "Dynamo" (1992) y "Sueño Stereo" (1995). Desde el primer momento, Gustavo demostró su gran versatilidad, capacidad de adaptación y evolución. Ningún disco es igual al otro y supo capturar a cada momento, incluso después durante su carrera solista, el espíritu de la época.
En 1993, Gustavo editó "Amor amarillo", influenciado fuertemente por su amor con Cecilia Amenábar, la madre de sus dos hijos. Benito nació a fines de ese año, y Lisa tres años después.
Luego de la reunión con Soda y los shows en River, Gustavo volvió a dedicarse al trabajo en el estudio en solitario y de eso resultó "Bocanada". Otra vez daba un paso adelante. "Puente", el single principal, fue nominada como mejor canción en los Grammy Latinos, y el disco entero fue un éxito muy bien recibido tanto por los fans como por la crítica.
En un nuevo paso hacia otros rumbos, en el 2002 decidió experimentar con la música clásica: "11 episodios sinfónicos" contiene versiones de sus temas grabados con una orquesta sinfónica, y fue presentado en el Teatro Colón con la Orquesta Sinfónica Nacional, nada menos. Si algo podemos decir, es que Gustavo se dio todos los gustos durante su carrera.
Poco tiempo después llegó "Siempre es hoy", un disco con decidido tono optimista y una veta electrónica que lo distanció de ese momento más clásico para ubicarlo en el presente y con un pie en el futuro. Lo presentó en el Luna Park junto a sus nuevos compañeros de banda, que trabajarían con él durante toda esta etapa: Flavio Etcheto, Fernando Nalé, Leandro Fresco, Pedro Moscuzza y Zuker como DJ acompañante. El disco contó con una gira fuerte para promocionarlo, con la cual recorrió Latinoamérica llegando hasta Estados Unidos. En paralelo, junto a Etcheto y Fresco formó "Roken".
Parcialmente inspirado (o al menos eso se cree) en su ruptura con Deborah De Corral, Gustavo edita "Ahí vamos" en el 2006 dando un nuevo giro intimista, destacado especialmente en temas como "Adiós" o "Crimen".
Luego del regreso de Soda y la serie de súper exitosos conciertos en River, llegó el álbum final: "Fuerza Natural". En el interín, Gustavo se había dado el gusto de trabajar con Roger Waters para hacer un tema a beneficio y de colaborar con Shakira en producción y composición. Este nuevo disco contó con muchas colaboraciones de músicos de renombre, dándole una calidad excepcional. "Fuerza Natural" vio la luz a fines del invierno del 2009 y fue un éxito rotundo de ventas, llegando a disco de platino. Además, con este álbum que se llevó tres Grammy Latinos y emprendió una nueva gira latinoamericana. Fue justamente durante esa gira, en la fecha del 15 de mayo en Caracas, que fue internado por el ACV.
El futuro permanece incierto, pero por suerte hay mucha música para esperarlo. ¡Felices 53, Gustavo!