Por primera vez en Argentina, el grupo neoyorquino tocó en el Teatro Flores. Misión cumplida.
Aunque la web 2.0 le ha quitado el factor sorpresa a ‘las primeras veces’ y son cientos los blogs, fotos y videos que hablan de la camaleónica Taylor Momsen arriba de un escenario, lo cierto es que la mina luce desafiante, provocativa e irreverente sobre las tablas. Quienes pensaban que se trataba de “una rubia más”, se encontraron ante un talento que se desarrolla y crece potencialmente.
Para un disco y un EP, el debut en Flores de The Pretty Reckless marcó un nivel de audiencia bueno, que aunque no llegó a llenar el lugar, dejó pocas localidades sin vender. Cerca de 1100 personas asistieron al show.
Sobre las 21:30 horas este cuarteto, que no deja de ser el grupo de Taylor Momsen, salió a escena con la protagonista vestida con una campera de cuero, pollera corta y botas altas.
Con ‘Hit Me Like A Man’, la rubia empezó a agitar a la audiencia, en su mayoría conformada por jovencitas que no pasaban los 22 años. Su voz ronca y sus movimientos sensuales empezaron a crear una atmósfera en la que se respiraba Rock & Roll.
La calidad musical es total, Taylor Momsen canta muy bien y Ben Phillips es un excelente guitarrista. Ellos dos, las caras visibles del grupo, están en compañía de Mark Damon en el bajo y Jamie Perkins en la batería.
Esta chica de 19 años tiene toda la actitud del rock. A través de cada uno de los poros de su piel se respira el glamour, la irreverencia y la potencia de este género musical. Al menos en el setlist escogido eso fue lo que demostró.
El show continuó con ‘Since Your Gone’ y el tema ‘Zombie’, sin duda uno de los más coreados por la audiencia; si se trata de poner etiquetas a las cosas, podría decirse que este es uno de los cortes más comerciales del disco ‘Light Me Up’.
‘Miss Nothing’ se encargó de seguir acelerando los motores de la noche que avanzaba a millones de revoluciones por minuto, quizá por eso el tema siguiente fue ‘Just Tonight’, una canción con una buena carga emotiva y que no deja de lado el power de las guitarras.
De golpe se oscurece todo el escenario y lo único que queda son los flashes de cientos de cámaras. La luz enciende y se posa sobre la rubia que en un español aceptable dice ‘Dónde están mis chicas’… la gente -gracias a las redes sociales-, sabía que llegaba el momento más agitado de la noche.
En medio de la canción 'Goin' Down', Taylor desvestía a dos chicas que la acompañaban sobre el escenario, y ella misma levantaba su enorme remera (con una imagen del Che Guevara), y durante pocos segundos mostró que su corpiño no eran más que dos cruces de cinta aisladora. Pero era tal la euforia de sus dos compañeras (una quedó prácticamente desnuda), que su acto irreverente terminó por pasar casi desapercibido.
Luego, cuando parecía que esta rubia -de sólo 19 años insistimos-, había puesto ‘toda la carne sobre el asador’, llegaron más sorpresas: los covers de ‘Seven Nation Army’ de Los White Stripes y ‘Aerials’, de System Of A Down. De impecable ejecución, vale la pena mencionar.
“Somebody mixed my medicine”. Siguió así uno de los temas más blueseros del grupo 'My Medicine', el que da inicio al disco ‘Light Me Up’. Guitarras cadentes, potente batería y voz profunda y forzada. ¿En serió esta mina tiene 19 años? ¡Qué voz señoras y señores, qué voz!
Así empezó a marcar el reloj la hora de terminar el show. ‘Make Me Wanna Die’ y ‘Factory Girl’ cerraron la noche, dentro de lo que sería el set original y oficial. Naturalmente hubo un bis o ‘encore’, de la mano de un tema semi acústico, la balada ‘Nothing Left To Lose’, que arrancó con Taylor y Ben juntos, casi improvisando, pero al final se sumaron los otros dos integrantes, dando un muy buena despedida al show.
Fue un set corto pero muy contundente. El grupo, uno más que debuta en Buenos Aires, demostró tener un excelente nivel de producción, composición y ejecución. Nada queda a la ligera, todo está pensado.
Fue un excelente show, de eso no queda la menor duda.
Julián López Cortés (Muchla.com)